domingo, 27 de mayo de 2012

Espíritu...










Espíritu, abre una GRIETA
en mi alma dormida,
transfórmala en nueva.
Espíritu del Dios de la vida.

Espíritu, enciende una HOGUERA
para cada silla
que impide mi entrega.
Espíritu, que te sienta muy cerca.

Espíritu, descubre una PUERTA
en medio del muro
que todo lo encierra.
Espíritu, renueva esta tierra.

Espíritu, dibuja un CAMINO
que cruce el desierto,
que suba a tu tienda.
Espíritu, alienta mis sendas.

Espíritu, convierte mi CUERPO
en templo y morada
para tu presencia.
Espíritu, que me habite tu fuerza.

Espíritu, zurce los DESGARROS
de miedos y dudas
que surcan mi tela.
Espíritu, remienda mis penas.

Espíritu, trabaja mis MANOS,
que tomen tu arado,
que trillen la tierra.
Espíritu, alumbra mi espera.

Espíritu, madura mi ESPIGA,
prepara mis campos
para tu cosecha.
Espíritu, desborda mi acequia.

Espíritu, despierta mis OJOS
a nuevas miradas,
a un sol sin fronteras.
Espíritu, disipa la niebla.

Espíritu, dispón de mi VIDA
que el viento me lleve
hasta donde quieras.
Espíritu, impulsa mi entrega.





domingo, 20 de mayo de 2012

Ascensión

Porque viniste al mundo
subiremos contigo al Padre.
Porque elevaste nuestro corazón
bajaremos al de nuestros hermanos.


Porque miraste nuestro rostro,
volveremos a tus manos.
Porque elevaste nuestras manos,
bajaremos a sus rostros.

Porque elegiste nuestra torpeza,
subiremos a tu riqueza.
Porque elevaste nuestra riqueza,
bajaremos a sus torpezas.

Porque llegaste a nuestros caminos,
volveremos a tus moradas.
Porque elevaste nuestras moradas,
bajaremos a sus caminos.

Porque bajaste a nuestras heridas,
subiremos a tus amores.
Porque elevaste nuestros amores,
bajaremos a sus heridas.



domingo, 13 de mayo de 2012

Amor es...

     Qué difícil es decir el Amor y, sin embargo, cuánto necesitamos decirnoslo cada día, con palabras nuevas, con palabras sinceras y veraces, con palabras fraternas y compartidas, con palabras exigentes y pacientes, con Palabras Suyas, con la Palabra... Unos a otros, como yo os he amado...



Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan...
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces....
Amar lo amable, no es amor:
Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra...
Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro...
Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen...
¡La esperanza de la estrella...!
Amor es amar desde la raíz negra.
Amor es perdonar;
y lo que es más que perdonar,
es comprender...
Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar ...
¡Amor es resucitar!

[Dulce María Loynaz]
 

martes, 1 de mayo de 2012

Taller abierto al mundo...



Con sencillez nos unimos
a todas las manos que se afanan
diligentes y amorosas en el trabajo,
a todas las que ya descansan
después de muchos años de fatiga,
y a las que buscan anhelantes un buril
con el que grabar su futuro.
A todos los que sufren por sus tareas
o porque no las tienen.
A los que encuentran sentido profundo a su quehacer
y a quienes sienten que el trabajo les resta dignidad.
A los niños explotados en tantas fábricas clandestinas
sin un san José al lado que les libre de la carga.
Que el Obrero de Nazaret abra su taller a este mundo,
 a ratos feliz entre barnices, a ratos ahogado de serrín.
Que nos enseñe a agradecer el sudor de nuestra frente
y, más allá de la carcoma de toda circunstancia,
nos ayude a emprender la tarea más hermosa:
la de tallar el corazón al soplo del Espíritu.
Amén.


domingo, 29 de abril de 2012

Oveja encontrada



Me siento oveja sola en medio de los campos.
Seguí a muchos pastores. Entré en muchas majadas.
Me prometieron pastos y reposo,
sombra en días de sol, techo en días de lluvia.
Aún me lo prometen.
Pero me siento solo en medio de los campos.
Veo venir los lobos y nadie me consuela.
Por fuera, van y vienen tempestades:
traiciones, desengaños, vacíos y abandonos.
Por dentro, van y vienen soledades:
dolores, impaciencias, rencores y cansancios.
Veo venir los lobos y nadie me libera.
Me siento oveja sola sedienta de que vengas.

Has llegado sin fastos. Me has mirado sin prisa.
Has querido llamarme porque sabes mi nombre.
Soy oveja encontrada por tu gran corazón.
Compasión y servicio.
Consuelo y donación.
Y ya no hay nada más.

Señor, aquí me tienes, dócil a tu cayado.
Eres el pastor bueno con quien deseo estar.
Camino tras tus huellas, con tu rostro delante,
descubriendo en tus gestos la entrega de la vida.
Eres el pastor bueno con quien aprendo a amar.
Tu grave voz me muestra los pastos más sabrosos
tus brazos son aprisco donde dejar mis miedos.
Eres el pastor bueno de quien viene la paz.
Poco a poco conozco tus andares, tus manos
y de ti voy al Padre que también me conoce.
Eres el pastor bueno con quien saberse hijo.
Me ayudas a brincar entre fríos picachos,
me enseñas a afrontar los días como vienen.
Y también me descubres que allá en el horizonte,
más allá de esta tierra a veces tan sombría
nos esperan praderas siempre reverdecidas
donde tus pobres sayos alumbran sin descanso.


Esto poco que soy a tu querer lo dejo,
haz de mí cuanto gustes y vuélveme fecundo.

Deseo ser hermano de quien venga al redil,
compañero cercano de todos cuantos llames.
Y buscar a tu lado, por montes y llanuras,
a los muchos que aún viven desesperados
entre tantos pastores que sólo venden aire.
Ellos se sienten lejos, olvidados y solos
en medio de los áridos campos de la vida.
Pues sólo Tú, Señor, eres el pastor bueno.
Y por tu gran amor soy oveja encontrada.
¡Vayámonos, Jesús, que crezca tu rebaño!

viernes, 27 de abril de 2012

Retiro agradecido

     El martes pasado los estudiantes de esta comunidad tuvimos un tiempo reposado de retiro. La invitación fue simple y honda:
descubrir la vida rebosante que nos llega del Dios resucitado,
para agradecer que hay siempre una silla al lado de la nuestra,
aunque la veamos vacía y no acertemos a vivir en su presencia;
para asombrarnos de que, con Él,
el café de cada día se vuelve extraordinario;
para entrar en la luz maravillosa
que restaura el color de nuestra vieja madera...

Gracias, Padre bueno,
porque eres como un sauce en primavera:
el peso del amor dobla tus ramas
y te vuelcas entero hacia nosotros
hasta tocar revercido nuestra tierra...





Esta mañana
enderezo mi espalda,
abro mi rostro,
respiro la aurora,
escojo la vida.

Esta mañana
acojo mis golpes,
acallo mis límites,
disuelvo mis miedos,
escojo la vida.

Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida.

Esta mañana
remanso la paz,
alimento el futuro,
comparto alegría,
escojo la vida.

Esta mañana
te busco en la muerte,
te alzo del fango,
te cargo tan frágil,
escojo la vida.

Esta mañana
te escucho en silencio,
te dejo llenarme,
te sigo de cerca,
escojo la vida.

[Benjamín González Buelta]


¿Cómo podremos agradecerte
si somos incapaces de saber
todo lo que hemos recibido?

¿Por qué me escogiste para existir
entre posibles seres infinitos?

¿Quién podrá catalogar ahora
lo que Tú nos das en un segundo?

¿De quién fueron las manos y el cansancio
que asfaltaron la calle en que camino?

¿Cuántas veces en lo oscuro detuviste
nuestra vida al borde del abismo?

¿Cómo la vida eterna dentro de mí
ya impregna de infinito mis instantes?

¿Si todos somos don unos para otros,
bastará que entone yo solo mi canto?

¿Sólo Jesús resucitado podrá darte gracias
y nosotros unirnos a su canto de alabanza?

[Benjamín González Buelta] 


jueves, 19 de abril de 2012

Una experiencia ardiente de Semana Santa...

«Porque para mí la vida es Cristo
y morir significa una garantía»
(Flp 1, 21)

     Dista mucho mi experiencia de la de quien así expresaba la suya viendo el final de sus días. Sin pretender tomar estas palabras como reflejo de lo vivido, de algún modo encuentro inspiración en ellas para recordar lo visto y oído, lo vivido estos días de Semana Santa.

     Preocupación, angustia, desazón… marcaron la tonalidad de cada amanecer; que en la reunión de los hermanos para celebrar la Cena, la Pasión y Muerte, y la Resurrección de Nuestro Señor tornábanse calma, sosiego y esperanza. No voy a pararme en cada una de las jornadas. Sí vuelvo a recordar que en un principio pensé que me vería abocado a quedarme sumergido en pasión y muerte; esto es, en llanto, dolor y desesperanza, pues la vida misma resulta un reflejo de todo ello. Con todo, lo vivido me lleva a deciros:

     - Hubo despedidas amargas, pero no sin entusiasmo grande por saber "que tengo algo que ver con Él" mientras lavaba los pies; y hubo abandonos, pero no sin feliz promesa de Su viva presencia y compañía en Cuerpo y Sangre. [Jueves Santo]

     - Hubo sufrimiento, llanto y angustia, también odio, acusaciones y condena, anuncio preclaro de que algo moría; pero no sin que la última de mis palabras dejara de ser "en tus manos lo encomiendo todo, Padre". [Viernes Santo]

     - Hubo incomprensión, miedo y duda; pero no sin que escuchase el primer anuncio a la puerta del sepulcro vacío: "No os asustéis… Ha resucitado; no está aquí… Id a Galilea, allí le veréis". [Domingo de Resurrección]


     Sí, hubo despedida amarga y abandono; hubo sufrimiento, llanto y angustia; hubo odio, acusaciones y condena; también hubo incomprensión, miedo y duda… En lo visto y oído, en lo vivido esos días, hubo todo esto; y diré, sin poder negarlo, que lo seguirá habiendo. Ahora, de camino a Galilea quiero ponerme a “nacer de nuevo”, allí le veré Vivo, Resucitado, Amor Eterno.

P. José Manuel Sueiro